Radiofrecuencia, un método invisible con resultados muy visibles

El uso de la radiofrecuencia en la vida moderna es amplio, diverso e importante, abarca desde la telefonía móvil, hasta diversos procedimientos aplicados a la estética y la belleza. En esta entrada, nos centraremos en estos últimos y en sus ventajas para la estética y la salud en general.

Lo primero en notar es que, y aunque parezca increíble, algunas personas pueden confundir radiofrecuencia con radioactividad, y atribuir a la primera efectos nocivos para la salud. Algo que es absolutamente falso. Existe cierta confusión sobre el tema, provocada por la falta de información, los contenidos poco claros que circulan en los medios y la confusión que se produce al mezclar conceptos.

No existe ninguna evidencia científica, en los diversos estudios que se han realizado en el mundo, que brinde sospechas acerca de los efectos nocivos para las personas que se exponen a la radiofrecuencia en sus diferentes formas.

Uno de los puntos que suelen resultar más confusos, tiene que ver con la radiación ionizante o no ionizante. Mientras que las primeras pueden dañar el ADN de una persona, ya que influyen químicamente en las células, provocando por ejemplo más riesgo de contraer enfermedades como el cáncer, la segunda es totalmente inofensiva. Las máquinas de radiografía o de tomografía computarizada utilizan las más nocivas; por eso, la exposición a estos aparatos debe ser controlada y excepcional.

Sin embargo, la radiación no ionizante no tiene nada que ver con estos ejemplos. De hecho, organismo prestigiosos y especializados, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión Internacional para Protección a la Radiación no Ionizante (ICNIRP) o la American Cancer Society, de los Estados Unidos entre otros, avalan estas afirmaciones.

En cambio, la radiofrecuencia en salud aporta grandes beneficios para la plenitud física de las personas; así como para su aspecto emocional, dimensiones que a su vez, están estrechamente relacionadas. Según coinciden en el centro de estética Cimec, toda intervención o procedimiento relacionados con la belleza física, no debe excluir al resto de las dimensiones del paciente.

Es decir que supone considerar al aspecto psicológico y emocional, como una forma de asegurar los óptimos resultados. Un verdadero cambio, implica armonizar estos aspectos como particulares, pero a la vez, estrechamente conectados entre sí. Una concepción integral de la salud humana.

La aplicación de este tipo de ondas sobre la piel, ya sea la del cutis o la del cuerpo, provoca un aumento de la temperatura en la dermis, en todas sus capas. Esto favorece su aspecto general enormemente, ya que estimula la formación de colágeno (una proteína cuya función fundamental es mantener unido al organismo) o el drenaje linfático, por ejemplo.

Incluso en paralelo a estas ondas se suele aplicar la técnica de crioradiofrecuencia; un sistema que combina tecnología frío-calor y resulta muy efectiva para procedimientos para el cuerpo y el cutis. Sus efectos positivos están relacionados con contrarrestar la celulitis y la flacidez; provocando el ansiado efecto “lifting” (en este enlace: https://cimec.com.ar/criofrecuencia/ más detalles sobre esta moderna tendencia en tratamientos de belleza).

Lo cierto es que los únicos posibles efectos secundarios de la radiofrecuencia y la crioradiofrecuencia son la hipersensibilidad y la inflación y en algún caso muy excepcional, alguna quemadura superficial.

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